viernes, 2 de noviembre de 2018


Un remedio es algo que se emplea para solucionar un problema o revertir un perjuicio. El término, cuyo origen etimológico se encuentra en el latín remedium, suele mencionarse como sinónimo del medicamentoque ingiere una persona cuando sufre alguna enfermedad o siente algún malestar.


Por ejemplo: “No olvides tomar tu remedio después de cenar”“No te quejes, María, yo sé que el remedio tiene un sabor muy feo, pero lo necesitas para reponerte”“El doctor le suministró a Nicolás un remedio para la tos”.
Un remedio, por lo tanto, puede ser una sustancia farmacológica creada con fines medicinales para reducir los síntomas de una enfermedad o alterar un determinado cuadro fisiológico.

Lo habitual es que los remedios se comercialicen en farmacias. Algunos se califican como remedios de venta libre, ya que pueden comprarse sin contar con una receta entregada por el médico. Otros, en cambio, sólo se entregan cuando el comprador exhibe la indicación del profesional.
Más allá de la medicina, un remedio puede ser cualquier cosa que sirva para subsanar una dificultad. Puede decirse, en este sentido, que utilizar un paraguas es el mejor remedio para no mojarse cuando llueve, o que untar manteca en una budinera es el remedio ideal para poder desmoldar una preparación gastronómica sin que se adhiera al recipiente.
Cuando se dice, por otra parte, que alguien o algo “no tiene remedio”, se está expresando que resulta imposible cambiar su estado, condición o esencia, y que continuará ocasionándonos problemas de una u otra forma. Cabe mencionar que este uso del término no siempre indica enfado o resentimiento, ya que también es posible matizarlo con un cierto grado de humor. Veamos algunas oraciones de ejemplo: “Este asunto no tiene remedio: vamos a tener que vender la empresa”“Juan es un mentiroso sin remedio que no puede dejar de engañar a la gente”.
Remedios caseros más populares
Remedio contra las ampollas
A pesar de lo tentador que resulta para muchas personas, no es recomendable intentar abrir las ampollas. Por el contrario, se debe empapar un trozo de algodón en Hamamelis virginiana y limpiar la zona afectada entre tres y cinco veces al día. Gracias a sus taninos astringentes, el hamamelis absorbe el líquido de la ampolla y calma el dolor, a la vez que aumenta la circulación
Remedio para las contusiones
En este caso es posible aprovechar las propiedades de uno de los remedios más populares para tratar el dolor muscular: el árnica. Tras un golpe que produzca decoloración o hinchazón, se debe frotar una pequeña cantidad de dicha crema en la lastimadura, para conseguir que disminuya la inflamación y la sangre circule normalmente.
Remedio para las quemaduras
El aceite esencial de lavanda es muy conocida por su aroma, pero también resulta útil para calmar el dolor de las quemaduras de primer grado, aquellas que no requieren de la asistencia de un médico para ser tratadas. La acción del aceite de lavanda consiste en acelerar la curación y combatir las potenciales infecciones en la piel nueva. Antes de aplicarla es recomendable lavar ligeramente la zona afectada con agua y jabón; además, es más efectiva si se la combina con aceite de oliva o de almendra. Repetir este procedimiento un mínimo de tres veces al día para obtener los mejores resultados.
Remedio contra la tos
Cuando la tos persiste, es recomendable beber una infusión de regaliz, que se prepara simplemente colocando una bolsita de raíz o bien una cucharadita de raíz seca en una cacerola de agua hirviendo y dejándola unos cinco minutos. La dosis ideal no supera las tres tazas diarias, durante un máximo de tres días, y las personas con diabetes o hipertensión deben abstenerse de este té, ya que puede elevar la presión arterial.

jueves, 1 de noviembre de 2018


El asma, esta enfermedad que dificulta la respiración, puede convertirse en una enfermedad crónica de los pulmones que inflama y estrecha las vías respiratorias. Puede afectar a personas de todas las edades, aunque se presenta principalmente durante la infancia. Afortunadamente existen remedios caseros para la tos, y para la tos asmática en especial, que podrían ayudarte a disminuir o incluso curar este padecimiento. 
Las personas que padecen de esta enfermedad, tienden a sufrir de episodios en que se obstruye la respiración. Es decir que durante un ataque de asma, las paredes de las vías respiratorias en los pulmones se hinchan y las vías respiratorias se contraen. Esto trae, en consecuencia, menos aire en el cuerpo y una mayor cantidad de mucosidad que obstruye, a su vez, las vías. Las causas de estos episodios pueden reducirse en factores como el humo de tabaco, ácaros del polvo, contaminación del aire exterior, humo de las fábricas, cucarachas, moho, ejercicio físico, etcétera.

Si bien no se puede eliminar por completo esta enfermedad, se puede mantener bajo control previniendo los episodios asmáticos. A continuación te compartimos diez remedios caseros para prevenir y reducir la tos o bronquitis asmática:
1. Jengibre. El té de jengibre es una alternativa natural para aliviar el asma, pues posee propiedades broncodilatadoras que ayudarán a respirar mejor. Este efecto inhibe una enzima que hace que los músculos de las vías respiratorias se contraigan, y al mismo tiempo activa otra enzima que relaja las vías respiratorias.
2. Cebolla. Gracias a que posee un flavonoide llamado quercetina, la cebolla ayuda a relajar los bronquios y a disminuir la constricción de las vías respiratorias. Entre sus compuestos, también se encuentra los tiosulfinatos, el cual se le conoce por sus propiedades antiasmáticas.
3. Ajo. Anteriormente, el ajo era usado como medicamento natural gracias a sus propiedades anti-inflamatorias. De hecho, el extracto de ajo reduce significativamente la inflamación de las vías respiratorias.
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4. Jugo de limón. Ayuda a evitar que la mucosidad se acumule en los bronquios, mejorando la respiración y limpiando el aparato respiratoria de bacterias y gérmenes que dificultan el paso del aire.
5. Miel. Es un expectorante y antiinflamatorio natural que ayuda a eliminar las flemas. Es útil para sacar el moco que se acumula en las vías respiratorias y bloquea el flujo de aire que podría desencadenarse o agravar un ataque de asma.
6. Ginkgo biloba. La hoja inhibe una sustancia que se encuentra en los pulmones y provoca la inflamación de las vías respiratorias. Actúa como broncodilatador y reduce la inflamación, por lo que se recomienda tomar dos veces al día una infusión de hojas de Ginkgo biloba.
7. Cúrcuma. Es una especia con propiedades antiinflamatorias y expectorantes, la cual ayuda a controlar naturalmente el asma. La cúrcuma tiene una acción protectora en el sistema respiratorio.
8. Té verde. Es una fuente natural de teofilina, la cual es una sustancia con acción broncodilatadora que forma parte de numerosos fármacos usados para el tratamiento del asma. Relaja los músculos que soportan los tubos bronquiales, y se usa para prevenir y tratar el resoplo, la respiración entrecortada y la dificultad para respirar.

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